Un día Extraño – Parte 4 | Final [ Ficción ]

PARTE 1

Un día Extraño – Parte 1 [ Ficción ]

PARTE 2

Un día Extraño – Parte 2 [ Ficción ]

PARTE 3

Un día Extraño – Parte 3 [ Ficción ]

Las luciérnagas invadían el sitio cada vez más, el murmullo de la gente se hacía notar con el paso del tiempo y nuestras miradas se cruzaban cada que nos alejábamos para tomar el aliento. Los minutos que se sentían como horas fueron grandiosos a cada beso que nos dábamos, sus cariseas en mis mejillas eran tan delicadas y suaves que me hacían flotar en mis pensamientos.
La noche ya se hacía notar en el parque, era momento de que nos retiráramos a nuestras casas respectivamente, mas ella se negó a ir a su casa, así que la invite ir a la mía para cenar algo ya era noche y yo tenia hambre. Sin pensarlo dos veces Monica acepto, al parecer de verdad no quería ir a su casa, no le di importancia en ese momento.

Ya camino a mi casa mientras andábamos por la acera ella me tomo de la mano, como si fuéramos cualquier otra pareja, yo un tanto nervioso la solté y enseguida la tome por su cintura con mi brazo y abrazados los dos andábamos por la calle.
En cuestión de minutos arribamos a mi departamento, el cual esta sin luz y había olvidado comentárselo, a ella no pareció importarle, solo pregunto si tenia velas para al menos ver un poco y así poder cenar. Por suerte había comprado meses atrás velas para una exposición de mi hermana en su escuela, ya olvide que fue lo que presento.

La casa estaba llena de velas encendidas por todas partes, en medio del comedor de cristal, sobre el estante que esta por la entrada, en la barra desayunadora de la cocina, otra en el baño y otras cuantas en mi cuarto, no veía cuando me fui a cambiar el uniforme del trabajo. La casa estaba un poco desordenada, pero gracias a la falta de luz no se notaba del todo.
Ya listo para empezar a cocinar, prendo la estufa y pongo agua a hervir para la pasta, sin avisar siento sus manos rodeando mi cintura por debajo de la camisa, era tal suavidad de sus manos que estremeció por completo todo mi ser. Girando lentamente la tomo de la cara y la miro a los ojos, estos estaban mojados, había estado llorando en lo que me cambiaba en mi cuarto.

Con lagrimas en sus ojos y yo conmovido le pregunte el porque de su tristeza, ella con voz quebrada me dice que esta comprometida con Luis que mañana en su casa lo anunciarían al personal de la empresa, que todos ya estaban invitados desde hace tiempo.
En llanto y voz baja me contó que estaba enamorada de mi de hace tiempo atrás pero nunca encontró el modo de decírmelo, justamente hoy agarro ese valor faltante, justo un día antes de su anuncio de compromiso. Ya algo calmada me dice que no quería quedarse con la tentación de saber el como seria estar conmigo, que ella sabía que yo sentía algo por ella. En mi defensa yo estaba entre la espada y la pared, por una parte no le podía hacer esto a mi socio Luis, y por el otro lado no puedo negar el hecho de que la amo en secreto.

Con un dolor fuerte en mi pecho y a punto de romper en llanto le digo exactamente;
– Sabes, es mejor que regreses a tu casa con Luis, es probable que te este esperando con la cena, el siempre es tan considerado. Ve con él y sean felices, no quiero ser yo quien arrebate el amor que se tienen entre ustedes dos. Solo te diré que hubiese sido hermoso estar contigo como pareja, eres una gran mujer…
… pero no soy el hombre indicado para ti, te haría mas mal que bien yo estando en vida…
… se feliz y solo recuerda que siempre estarás en mi mente cuando vea una vela encendida.

Apagando el agua casi toda hervida le doy un abrazo seguido de un beso en la frente, acercándome a su oído le susurro –Nunca te olvidare-.
Dicho esto la acompaño a la puerta y tras ella la cierro.

Ahora me encuentro acostado en mi cama con un fuerte dolor en el pecho, pienso al respecto y creo que fue la mejor decisión que tome. Espero no arrepentirme en el futuro por esta decisión.

Monica, siempre te estaré pensando.


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