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¿Destino o coincidencia?- [ Ficción ]

Capitulo 1

Se encontraba frente a su ventana, desde el cuarto piso del edificio divisando los vehículos, estos iban y venían por la avenida principal de la ciudad. A pesar de la hora, el trafico se mantenía congestionando las calles aledañas. El viento apenas y se sentía, era una noche calurosa y seca, el verano estaba llegando a su fin.
Dirigiéndose a su sofá se dispuso a prender un cigarrillo y leer un libro cualquiera, solo buscaba una distracción para despejar su mente, al parecer algo lo perturbaba, pero no de mala forma. Al llevar medio cigarro se levanta a prender su tocadiscos, este fue un regalo de un amor del pasado, aun le recuerda a ella. Con el fin de apagar sus pensamientos coge cualquier vinillo y lo reproduce.

Ya hacia en su sofá con un libro, un cigarro casi por acabar y de fondo la canción My Girl – The Temptations. Al cabo de terminar su cigarro se incorporo para buscar su cigarrera, esta estaba sobre la cornisa de la ventana. Al abrirla saco un cigarro y se lo dirigió a la boca ya con el cerrillo encendido, al terminar de prenderlo alguien toca a su puerta, ¿Quien podrá ser a esta hora?, metiendo su mano a su bolsillo saca su reloj de oro que su padre le regalo, ve la hora y hace un gesto de disgusto. Dejando su cigarro en el cenicero que compro en aquel viaje a Madrid, se dirijo a la puerta. Quitando candados y recorriendo los cerrojos, dejando solo uno puesto abre la puerta, pregunta con voz profunda y áspera antes de asomarse.
– ¿Quien es?
Algo molesto se asoma, al instante cambiando su semblante… Era la vecina del departamento D16.
– Disculpa John – Soltando una ligera sonrisa – No quería molestarte tan noche, pero nuevamente tengo problemas con mi fregadero… ¿Crees poderme ayudar de nuevo?
Con cara de suplica lo veía para que accediera. Su cabello rizado, dorado y corto estaba recogido por una liga, un mechón recorría su rostro tapándole uno de sus ojos verde miel, llevaba una bata ligera de ceda blanca, algo delgada ya que se notaban las prendas interiores que llevaba puestas.
El sorprendido por la interrupción de aquella musa que tocaba a su puerta, no supo como responder, al parecer este era el pensamiento del que se quería alejar.

A pesar de tener mas de 5 años como vecinos y frecuentarse a menudo, él seguía poniéndose nervio con su presencia.
– ¿Qué es esta vez? ¿Gotea de nuevo?
Reaccionando un poco lento, ella en respuesta suelta una segunda sonrisa.
– Si, pero esta vez del grifo. ¿Es mucha molestia? ¿Te interrumpo?
– No, no para nada.. – titubeando y despistando la mirada para no ver tras sus prendas – deja voy por mis herramientas y te veo en tu puerta.
– Ya te dije que no te preocupes por esperar, tu pasa y ya. – Su voz sonaba con algo de prisa – Deje el agua hirviendo en la estufa, me adelanto.
El siguiendo sin saber como tomar esas palabras, cerro la puerta y fue por su caja de herramientas guardadas en el gabinete de la cocina. Acordándose de su cigarro encendido sobre la mesa de madera, tomo la caja por la asa y fue por su cigarro para terminarlo de fumar y así tratar de tranquilizar los nervios. Saliendo de su departamento se asegura de haber tomado sus llaves para no quedarse fuera, para su desgracia fue así. Con la caja sostenida por una mano, levanto la otra dando un fuerte golpe a su puerta maldiciendo su estupidez. Sin más que poder hacer por el momento se digno a ir con ella.
Tocando tres veces la puerta con delicadeza y empujándola con la misma acción, asoma su cabeza por la entrada.
– ¿Se puede?
Preguntando con voz baja y timidez
– Adelante! – Su dulce voz se escuchaba venir desde la cocina del departamento.
El lugar era un templo de la limpieza, todo en su lugar, como si estuviera colocado milimétricamente con precisión en su lugar, ese departamento no conocía lo que era el polvo. El color blanco predominaba sobre todo, en las cortinas sobre las ventanas, los sillones de la sala de estar, los bancos de la barra de la cocina, absolutamente todo era muy estético a comparación del desastre de departamento que el tenia. Sobre un sofá en la esquina derecha frente a la entrada se apreciaba una guitarra acústica, la que sonaba cada martes por la mañana, la que lo despertaba y alegraba su día.
– Pasa! Pasa!, no te quedes ahí parado – Apurandolo a entrar, servia agua en dos tazas – ¿Como tomas el café?, ¿Negro, con azúcar, crema?
Obligándolo a tomar café a estas horas no tenia modo de safarce de esta interacción, ahora se veía en una situación incomoda para el junto con ella.
– Negro esta bien, ¿Pero no crees que ya es algo tarde para tomar café?
– Quizás, pero es una muy buena bebida para conocer a alguien, ¿No crees?
– Supongo que si, pero ¿Porque me quieres conocer?
Un poco desorientado por la indirecta que le había lanzado sin previo aviso, las manos le espesaba a sudar, la caja se hacia cada vez mas pesada, lo que ocasiono que se acercara a la barra de la cocina para dejarla y así poder descansar el brazo. Sentándose en el banco tomo su taza y le dio un sorbo para sentir el cálido liquido tocar sus labios.
– Y bien, ¿Que le duele a tu grifo?
Intentaba cambiar el tema para hacer el favor y marcharse lo mas pronto posible.
– Nada
Desviando la mirada a su taza mientras le tomaba se le dibujaba de nuevo esa dulce sonrisa.
– ¿Como que nada?, ¿Mentiste?, ¿Porqué?
– Lo hice para poderte conocer mejor, sabes ya tenemos mas de 5 años como vecinos y se muy poco de ti,. Solo te he pedido favores todo este tiempo y creo que seria cortes de mi parte tratar de conocernos mejor.
El sin saber como reaccionar al respecto solo dio otro sorbo y dejo que continuara hablando.
– Sabes, solo te veo llegando en las noches, al entrar en tu departamento escucho pones tu música y ya… No tienes visitas, llegas siempre a la misma hora. Cuéntame, ¿A que te dedicas?
Dejando ambos las tazas ella busca en el cajón frente a ella, saca una cigarrera blanca y extiende su mano hacia el.
– ¿Uno?
– Si, gracias.
Al tomarlo y encenderlo después de ella, agita la mano para apagar el fósforo y con la otra retira el cigarro de su boca. Soltando el humo por la nariz dice.
– Soy contador en el Banco Nacional, llevo el registro de los ingresos. No es mi trabajo soñado, pero la paga es buena.
– Entonces… – Suelta una bocanada de humo – ¿Cual es tu trabajo de ensueños?
– Veras, de siempre he querido tener mi propia empresa….

La noche y la conversación siguió su curso durante horas, ella preguntando y el dejando de lado su nerviosismo todo fluyo tranquilamente. Los cigarros se fueron consumiendo con la charla al igual que el café. El sol se disponía ha hacer presencia sobre las ventanas del departamento. Ambos sentados sobre el sillón de la sala de estar se percataron de la luz, la cual pegaba sobre su rostro blanco, el reflejo de sus ojos era tan hipnotizante que de pronto hubo silencio, pero un silencio en el que se esperaba una acción por cualquiera de los dos. Como a la espera de un beso oportuno.
– Ya me tengo que ir, se nos fue el tiempo. Disculpa por quitarte tu noche de descanso.
Parándose de golpe el se dirige por su caja de herramientas, para salirse del departamento. Ella de inmediato se para tras el tomándolo de la muñeca.
– No te estoy corriendo, ¿Cual es la prisa?
– Es que solo… no se, no quiero incomodarte.
– ¿Incomodarme? De ninguna manera, todo lo contrario. Seré honesta, al principio pensé solo conocerte por cortesía, pero me di cuenta de algo…
– ¿De que te diste cuenta?
El aun dándole la espalda, tratando de ir por su caja, siente más presión en su muñeca. Haciéndolo que se de vuelta, lo mira fijamente a los ojos y le dice.
– Pensé que solo era un capricho mio el que me gustaras de vista, que pudiera ser que no me gustara tu personalidad o el como piensas, pero esta noche me di cuenta de algo.
El corazón de ambos palpitaba al mismo ritmo, rápido y fuerte. Los carros se empezaban a escuchar circulando sobre la avenida, algunos claxon se percibían a lo lejos, los inquilinos saliendo de sus departamentos para ir a trabajar. Mas ellos ignorando todo a su alrededor, solo estaban enfocados en el uno al otro.
El simplemente la tomo de la otra mano, se acerco y la beso. El tiempo se detuvo, el sueño que sentían sus cuerpos había desaparecido, el corazón latía cada vez mas rápido haciendo sentir que de pronto se pararía. Las palabras sobraban en esta escena, solamente se dejaron llevar por el momento.

Esta vez si me pase escribiendo, puede que haya mas capitulos, pero ocupo ver apoyo al respecto.

Gracias por leerme.

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