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¿Destino o coincidencia?- [ Ficción ]

Capitulo 2

Sobre la banqueta de la avenida principal caminaba rumbo al apartamento de su novia, un tanto nervioso y ansioso por llegar, ya eran más de dos años de tener una relación a larga distancia, todo por ir a estudiar al extranjero. El ir y venir de los vehículos matutinos se hacía notar cada vez más, el sol está por salir y la brisa de un otoño joven se sentía en la piel, el ruido de los vehículos apenas los divisaba en sus pensamientos, estaba distraído. La gente ocasionalmente lo empujaba con sus hombros al pasar en contra de él, bajo su brazo ya hacia un ramo de rosas rojas, 13 en total por cada uno de los meses lejos de ella. Al irse acercado al edificio se hacía más presente los nervios que invadían su cuerpo, ya que no aviso de su llegada a la ciudad, la cual estaba prevista para 2 meses después.

Acercandoce al pórtico del edificio se detiene, suspira encogiéndose de hombros y continua con su camino, decidiendo tomar las escaleras para llegar al piso de su novia y demorarse un poco más para poder tomar valor, después de dos años seria un grato encuentro. Al doblar en la esquina del pasillo se percata de la puerta del departamento abierta, acercandoce lentamente para visualizar el interior del departamento y así poderla sorprender. Dejando caer el ramo de rosas sobre el piso, su cara pálida de la impresión, y su mano temblorosa tomando el picaporte, soltó en llanto silencioso formando un fuerte nudo en el estomago. Acto seguido suelta en silencio la perilla de la puerta, dando media vuelta con la mirada baja se dirige a la salida del edificio.

Ya fuera del edificio ocultando su rostro por la vergüenza de que lo vean llorar recordó el parque cerca del lugar, el cual decidió ir sin mas para poder desahogar sus penas sin ser molestado. Ya en rumbo al sitio empezó ha analizar con perspectiva fría la situación el la que se encontraba, el encontrar a su novia besándose con el vecino con el que compartió ocasionalmente una cerveza, le destrozo por completo el corazón, pero fuera de los sentimientos vanos del amor, el que mas resentía era la deslealtad de su amada por traicionarlo de esta manera. Semanas atrás el había recibido una carta de ella, la cual llevaba con el en ese momento, al llegar al parque, encontró una banca para sentarse. Viendo de prisa al rededor de el, el parque vació estaba tranquilo, lo cual procedió a sacar la carta y releerla con tranquilidad.

Para: Mi Ángel, que siempre cuida de mi Andre
– Agosto 3, 1967 – Italia Florencia

Ya más de dos años esperando ansiosa a tu llegada, desde que te fuiste del departamento las noches han sido solitarias y frías. No dejo de contar los segundos que faltan para la fecha de tu regreso a mis brazos. Extraño el dormir contigo, tuve que reemplazarte con aquel oso que ganaste en aquella feria cuando salimos por primera vez como pareja. ¿Recuerdas esa ocasión?, yo si, estaba toda nerviosa, no sabia como actuar al respecto, tú tratando de impresionarme en los juegos, pero lo que tu no sabias, es que ya me tenias toda encantada por tu personalidad….

Espero y te la estés pasando de maravilla en la capital y también espero que pienses en mi todos los días como yo lo hago en ti.
Te mando mil besos y abrazos hasta donde estas, te amo por siempre.

Tú bella Laurie que te adora.

Devastado por la escena que vivió y el leer la carta en ese parque, en el cual pasaron mucho tiempo conversando en citas pasadas, decide quedarse sentado solo contemplando como pasa la gente y los carros a su alrededor.
El día seguía su curso mientras el permanecía inerte en aquella banca, pasando las horas sin nada mas que estar sentado, odiándose a si mismo por ver esa escena sin necesidad, tratando de convencerse que lo sucedido solo era un error y ella no quería hacerlo, que fue ese hombre el que la indujo a ese momento.

El medio día ya se hacia notar, el sol puesto en lo mas alto del basto cielo, la gente saliendo de las oficinas para ir a tomar su comida, se sentía nuevamente el movimiento en la ciudad. Los árboles conversando entre si con ayuda de la brisa otoñal. El fresco poco a poco se hacia notar mientras las nubes se acercaban lentamente amenazando con dejar caer lluvias ocasionales, provocando que las personas llevaran su paraguas en mano.
Él seguía sin abandonar su banca, dejando pasar la tarde de aquel día solo pensando en lo sucedido, era demasiado agobiante para el todo esto, sus pensamientos estaban al borde de terminar con todo.

Con lagrimas en los ojos y la noche por caer, incorporándose toma camino a la avenida principal caminando al rumbo de su departamento, pasando de largo la entrada continua con su camino, dirigiéndose al puente principal de la ciudad. Con la carta en una mano y con la otra secando sus lagrimas, aprieta con furia las hojas con el acto seguido de soltarlas, para que así el viento se lleve aquellas palabras vacías. Al borde del puente escuchando los vehículos pasar, escucha uno frenar de golpe…
La voz de una mujer afligida y alterada suena de fondo.
– ¡Andre!… ¡Amor!… ¡¿Que haces?!

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