Paisaje

Dos cometas

Recuerdo que era una noche de invierno, las estrellas decoraban el cielo a montones, el gran astro blanco predominante ante ellas se reflejaba sobre el lago frente a mis ojos, una brisa delicada y refrescante recorría mi cuerpo mientras mis manos sentía el pasto verde y suave. La tranquilidad posaba sobre mi mente ante aquel espectáculo de luces en el firmamento, se podría decir que pocos han presenciado asombrosa vista estelar de esa clase. Pero ese gran escenario frente a mis ojos, perdía fuerza en su belleza natural al tratar de compararlo con los dos hermosos luceros que me observaban con anhelo a mi derecha.

Ahí estaba ella, dulce con su mirada y provocadora ante sus labios. Un rostro delicado, con su propia constelación de lunares bajo aquellos resplandecientes cometas verdes, exquisita montaña colorada brotaba debajo de su ojos. Al sur de aquel hipnotizante paisaje se apreciaban dos hojas de rosa seca pronunciando un tenue «Te amo», dejando asomar de vez en cuando dos hileras de perlas blancas. Desde lo alto recorrían ríos castaños pasando por sus hombros hasta el comienzo de su pecho. Suave rostro iluminado sutilmente por aquella enorme luna tuve para apreciar aquella noche de invierno, sin saber que sería la ultima vez que me deleitaría con asombrosa belleza astral.

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